Hace unos días
estuve presente en el certamen de Rey de Reyes 2009, al llegar a la plaza me
fui topando con varios luchadores de pronto alguien me sujeto del cuello por la
espalda y comenzó jugando a hacerme un fuerte ‘candado’, supe de quien se
trataba, a El Rey del Martinete le había dado por expresarme su saludo un poco
toscamente, decía “qué gusto de verte por acá carnalito”, “me alegra verte de
nuevo ¿qué tal quedaron las fotos del reportaje?” hubiese querido contestarle
desde el principio pero me faltaba aire para poder hacerlo, como pude le hice
señas de que le iba a contestar pero
me lo estaba impidiendo. Después de la risa y la charla se sentó a tomar
el sol justo en medio de la plaza.
Horas después lo vi
antes de su lucha, lucía pensativo:
-¿Te encuentras
bien?
- Si, estoy bien,
¿por qué?
- Pues porque andas
distraído y muy serio ¿te puedo ayudar en algo?
- Gracias, pero no,
me siento raro pero estoy bien. Han de ser nervios.
-¿cómo te ha ido
como técnico y con todos los ‘Martinetes’ que te ha puesto Abyss?
-La gente me quiere
como técnico pero me cuesta trabajo serlo, creo que el personaje es rudo ¿qué
piensas?
- En mi opinión,
acuérdate de los luchadores que fueron fuertes rudos y la gente les pidió
cambiar de bando, ya no pienses en El Santo, piensa en El Solitario…
- Pues si pero este
es un certamen muy importante y, no sé… oye no me has dicho qué tal quedaron
las fotos del reportaje?
-Pues de los dos
reportajes, acuérdate que te acaparé dos días, quedaron muy padres, fueron un
poco extenuantes pero quedaron muy bien, pero independientemente de eso ¿no te
gusta ser técnico?
-No manches, me
encanta, desde que salgo al ring se siente una vibra increíble, la gente me
corea y hasta me pide el martinete, pero ya me conoces luego ni yo me conozco… Además hoy en
especial me siento raro, tengo nervios (decía esto y se golpeaba el pecho).
La verdad es que
cuando estas cosas suceden se vienen a la mente muchas cosas, que a lo mejor
presentía algo, que había tenido un aviso, que… no recuerdo haber pensado en
algo así, por el contrario sé que un luchador necesita recobrar siempre su
fuerza, alimentarse de ella y no pensar en algo que lo distraiga, por eso le
golpee el hombro y se me ocurrió decirle:
-A lo mejor son los
nervios, usted salga y de lo mejor de si.
Enseguida el
comenzó a calentar sus brazos y piernas.
Después de eso fui,
casi al término de la función a despedirme de los gladiadores del evento, a él
lo vi sentado atento a la final de Rey de Reyes, me acerqué a preguntar su
estado y me sonrió, “estoy bien, ya será para la próxima.” Refiriéndose a que
había sido eliminado pero entendí que lo que le preocupaba había desaparecido.
-Bueno pues ‘adiós
ídolo’, (que es como le decían algunos compañeros) nos vemos luego ¿para dónde vas?
- Me toca ir para
el norte nos hablamos llegando ¿te parece?
Nos despedimos y
fue todo lo que supe de él.
Hoy quedamos en
hablarnos y hace unas horas la afición a la lucha libre nos hemos enterado del
fallecimiento de este carismático luchador. Adiós ídolo, descansa en paz tu
afición te recordará por siempre.
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